Margen de ganancia: concepto y características

Margen de ganancia

El artículo de hoy va dirigido para aquellos que tengan en marcha un negocio y quieran llevar una contabilidad fidedigna de la misma. No vamos a explicar términos o conceptos contables, sino que haremos referencia a la rentabilidad de un producto servicio o negocio en cuestión. A continuación, explicaremos el margen de ganancia y sus características.

Concepto

El margen de ganancia revierte en los beneficios que puede generar un bien o servicio, en referencia a un negocio. Puede ser expresado en varios formatos, siendo el más común en porcentaje. En resumidas cuentas, cuando el valor sea más alto, más rentabilidad nos va a generar el negocio.

Tendremos dos tipos de margen: el bruto y el neto. El bruto suele utilizarse para datos orientativos, mientras que el más fidedigno suele ser el neto.

Margen bruto

Las empresas lo utilizan para saber qué es lo que pueden llegar a ganar, ya que, si obtenemos una ganancia bruta baja, debemos subir el precio del producto para que genere la rentabilidad deseada. En este tipo de margen no incluiremos los costes fijos más básicos como la renta de un alquiler, los suministros o gastos fijos.

Margen neto

El margen neto, por el contrario, se trata de una operación que nos indica la rentabilidad completa. Seguimos la regla general, es decir, cuanto más alto sea el porcentaje, mejor rentabilidad le sacaremos al producto. Para calcular el margen neto tendremos que tener en cuenta todos los ingresos y costes de la empresa.

Es muy importante tener en cuenta que las rentabilidades no se deben comparar con negocios que se dedican a otro tipo de producto u operen en otro tipo de mercado, ya que no sería una comparación real, sino una comparación no válida.

Por tanto, ambos márgenes son necesarios para llevar el control de la rentabilidad de una empresa, ya que cada uno opera de una forma y nos expresa la rentabilidad del negocio de forma similar, pero diferente.

A mi forma de ver los negocios, el margen bruto es muy indicativo, pero no es del todo real, ya que muchos de los gastos de una empresa se quedan fuera de la contabilidad a términos de medir la rentabilidad de un negocio. Para saber la rentabilidad total de un negocio tenemos que atender a todos aquellos costes que afecten al presupuesto de la empresa, como los costes fijos, por ejemplo.

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